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hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israél, sereis congregados uno á uno:) y vereis, á mi parecer, el mismo misterio: y para certificarnos mas, atended a lo que se sigue: Del Oriente traeré tus hijos, y del Occidente te congregaré. Diré al Aquilon: Da; y al Abrego: No lo estorbes: trae mis hijos de lejos, y mis hijas de los estremos de la tierra. Para dar lugar á tantos hijos é hijas que trae con su brazo omnipotente de todos los cuatro vientos, bien será menester desembarazar primero la posada, dando por ellos aquellos hombres y pueblos que la ocupaban*. Así se les anuncia á estos en el salmo ix: sereis esterminadas, ó naciones, de la tierra de él†:... ó como leen los 70, y la version arábiga: serán esterminados los pueblos de la tierra de él. De todo esto se hallará muchísimo en Isaías, si se lee sin preocupacion, especialmente desde el capítulo xl hasta el fin.

OTROS INSTRUMENTOS.

PARRAFO IV.

80. Y yo congregaré las reliquias de mi rebaño de todas las tierras, á donde los hubiere echado; y los haré volver á sus campos; y crecerán, y se multiplicaran. Y levantaré sobre ellos pastores, y los apacentarán: de alli adelante no tendrán miedo, ni se asombrarán; y de su número no será buscado ninguno, dice el Señor‡.

81. Bastan estas últimas palabras para comprender al punto, que ni se habla aquí de la vuelta de Babilonia, ni tampoco puede tener lugar la alegoría de la Iglesia presente. Con esta advertencia, proseguid leyendo el testo de Jeremías. Mirad que vienen los dias, dice el Señor; y

* Dabo homines pro te, et populos pro anima tua. Isai. xliii. 4. + Peribitis gentes de terra illius. Ps. ix, 16.

Et ego congregabo reliquias gregis mei de omnibus terris, ad quas ejecero eos illuc : et convertam eos ad rura sua: et crescent, et multiplicabuntur. Et suscitabo super eos pastores, et pascent eos : non formidabunt ultrà, et non pavebunt: et nullus quæretur ex numero, dicit Dominus. Jerem. xxiii, 3 et 4.

levantaré para David un pimpollo justo; y reinará rey, que será sábio; y hará el juicio y la justicia en la tierra. En aquellos dias se salvaré Judá, é Israél habitará confiadamente; y este es el nombre que le llamarán, el Señor nuestro justo. Por esto he aquí que vienen dias, dice el Señor, y no dirán ya mas: Vive el Señor, que sacó á los hijos de Israel de la tierra de Egipto: Sino: Vive el Señor, que sacó, y trajo el linage de la casa de Israel de tierra del Norte, y de todas las tierras, á las cuales los habia yo echado allá; y habitarán en su tierra*.

Esta es palabra, que vino del Señor á Jeremias, diciendo:... Escribe tú en un libro todas las palabras, que te he hablado. Porque he aquí que vienen los dias, dice el Señor y haré que vuelvan los que hayan de volver de mi pueblo de Israél y de Judá, dice el Señor: y les haré volver á la tierra, que di á sus padres; y la poseeran†.

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82. Todo este capítulo y el siguiente, en que se continúa el mismo asunto, son sin duda dignos de la mas atenta consideracion. Como son tan difusos, y yo voy ya de prisa en lo que pretenece á este primer aspecto, me contento por aora con hacer sobre ellos dos ó tres advertencias importantes. Primera: que aquí se habla espresamente,

* Ecce dies veniunt, dicit Dominus: et suscitabo David germen justum et regnabit rex, et sapiens erit: et faciet judicium et justitiam in terra. In diebus illis salvabitur Juda, et Israël habitatit confidenter et hoc est nomen, quod vocabunt eum, Dominus justus noster. Propter hoc ecce dies veniunt, dicit Dominus, et non dicent ultrà: Vivit Dominus, qui eduxit filios Israël de terra Ægypti Sed: Vivit Dominus, qui eduxit et adduxit semen domûs Israël de terra Aquilonis, et de cunctis terris, ad quas ejeceram eos illuc et habitabunt in terra sua.-Jerem. xxiii, 5, 6, 7 et 8.

↑ Hoc verbum, quod factum est ad Jeremiam à Domino dicens :... Scribe tibi omnia verba, quæ locutus sum ad te, in libro. Ecce enim dies veniunt, dicit Dominus: et convertam conversionem populi mei Israel et Juda, ait Dominus: et convertam eos ad terram, quam dedi patribus eorum; et possidebunt eam, &c.— Jerem, xxx, 1, 2 et 3.

no solo con Judá sino tambien con Israél, y á ambos se enderezan las palabras del Señor, haré que vuelvan los que hayan de volver de mi pueblo de Israel y de Judá... y luego al v. 4. Y estas son las palabras, que habló el Señor á Israél y á Judá*. Con esta primera advertencia parece que queda cerrada la puerta al recurso ordinario de la vuelta de Babilonia; pues sabemos de cierto, que de Babilonia volvió Judá, ó una parte de él bien pequeña; mas no volvió Israél, el cual no habia ido á Babilonia, ni á la Caldea, sino á Nínive y á la Asiria. Segunda advertencia: que aquí se habla ya del dia del Señor, grande y terrible, que no tiene semejante: se habla de la confusion y espanto de los impios; se habla del pavor y terror de todas las naciones, lo cual no viene al caso en la vuelta de Babilonia. Preguntad, dice el Señor, y ved si pare el varon: ¿ pues por qué he visto la mano de todo varon sobre su lomo, como de la que está de parto y se han vuelto todas las caras en amarillez? ¡Ay, que es grande aquel dia! ni hay semejante á él: y tiempo es de tribulacion para Jacob, y de él será librado†. Tercera advertencia: en aquel dia, prosigue el Señor inmediatamente v. 8: haré pedazos el yugo, y las cadenas de Jacob, y no permitiré que en adelante sean dominados por otros señores; servirán solamente á su Dios, y á su rey David, (que no puede ser otro que el Mesías hijo de David *.)

83. Todo esto y todo cuanto sigue en esta larga pro

* Convertam conversionem populi mei Israël et Juda... Et hæc verba, quæ locutus est Dominus ad Israël et ad Judam. —Jerem. xxx, 3, et 4.

+ Interrogate, et videte si generat masculus: quare ergo vidi omnis viri manum super lumbum suum, quasi parturientis, et conversæ sunt univereæ facies in auruginem? Væ, quia magna dies illa, nec est similis ejus: tempusque tribulationis est Jacob, et ex ipso salvabitur.-Jerem. xxx, 6, et 7.

Et erit in die illa... conteram jugum ejus de collo tuo, et vincula ejus dirumpam, et non dominabuntur ei ampliùs alieni: Sed servient Domino Deo suo, et David regi suo, quem suscitabo eis.Jerem. xxx, 8, et 9.

fecía, estuvo tan lejos de verificarse en la vuelta de Babilonia, que los doctores mas ingeniosos, aun tirando á esto con el mayor empeño, como que tanto importaba á sn sistema, si esto fuera posible, se hallan atajados casi á cada paso, y para poder salir de algun modo del gran embarazo, les es inevitable recurrir con frecuencia á la pura alegoría; y del mismo modo les es inevitable decirnos aquí, que esta alegoría á la Iglesia presente, es el sentido especialmente intentado por el Espiritu Santo. Si esta pura alegoría es el sentido verdadero, intentado especialmente por el Espíritu Santo, del dia del Señor, grande y terrible que no tiene semejante, ¿á qué propósito nos habla tanto el mismo Espíritu Santo del espanto y terror de todas las gentes? ¿A qué propósito nos habla tanto de la conversion y penitencia de Israél y de Judá, y de la curacion y remedio de sus llagas; siendo esto un suceso, que los doctores lo reservan para despues del Anticristo? ¿A qué propósito, en fin, se concluye todo el capítulo xxx con estas palabras, enderezadas nominadamente á Israél y á Judá; en lo último de los dias entendereis*? Este en lo último de los dias quieren que signifique el fin del mundo; mas segun las Escrituras, no puede significar sino el fin del siglo, como hemos dicho, y dirémos mas en adelante. ¡0 amigo! leed toda esta profecía, contenida en estos dos capítulos, y despues de haberla considerado, preguntaos á vos mismo: ¿cuando se han verificado las cosas que anuncia? Porque si hasta aora no se han verificado, es necesario que se verifiquen alguna vez para que los Profetas sean hallados fieles†.

84. El mismo profeta. He aquí que yo los traeré de tierra del Norte, y los recojeré de los estremos de la tierra: estarán entre ellos el ciego y el cojo, la preñada y la parida juntamente; grande será la multitud de los que acá volverán. Con llanto vendrán, mas con misericor

* In novissimo dierum intelligetis ea. Jerem. xxx, 24. Ut prophetæ tui fideles inveniantur. - Eccli. xxxvi, 18.

dia los volveré; y los traeré por arroyos de aguas por camino derecho, y no tropezarán en él: porque padre soy yo de Israél, y Efrain es mi primogénito *.

85. Y como divisando el Profeta de Dios que las gentes, aun Cristianas, podian no solamente dudar, sino aun despreciar como increibles tantas misericordias para con los víles, pérfidos y malditos Judios, se vuelve inmediatamente á las mismas gentes y les dice: que no se maravillen, que todo esto lo dice quien lo puede hacer: que todo esto no es palabra de Jeremías, sino del mismo Dios, que tiene esparcido á Israél entre las gentes: que este mismo Dios lo congregará algun dia de los estremos de la tierra, lo redimirá, lo librará de la mano del mas poderoso, y lo guardará como un buen pastor á su grey.

Oid, naciones, la palabra del Señor... El que esparció á Israél, lo congregará; y lo guardará como el pastor su ganado. Porque el Señor redimió á Jacob, y le libró de la mano del mas poderoso. Y vendrán, y darán alabanza en el monte de Sion, &c. +

86. Y despues: Hé aquí que yo los congregaré de todas las tierras, á donde los eché con mi furor, y con mi íra, y con mi grande indignacion; y los volveré á este lugar, y haré que habiten confiadamente en él. Y serán mi pueblo, y yo seré su Dios. Y les daré un corazon, y un camino para que me teman todos los dias; y les vaya bien á ellos, á sus hijos despues de ellos. Y haré con ellos un pacto eterno, y no dejaré de hacerles bien; y pondré mi temor en el corazon de ellos, para que no se aparten de mí.

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Ecce ego adducam eos de terra Aquilonis, èt congregabo eos ab extremis terræ: inter quos erunt cæcus et claudus, prægnans et pariens simul, cœtus magnus revertentium huc. In fletu venient, et in misericordia reducam eos: et adducam eos per torrentes aquarum in via recta, et non impingent in ea: quia factus sum Israëli pater, et Ephraim primogenitus meus est.—Jerem. xxxi, 8 et 9.

+ Audite verbum Domini gentes... Qui dispersit Israël, congregabit eum et custodiet eum sicut pastor gregem suum. Redemit enim Dominus Jacob, et liberabit eum de manu potentioris. Et venient, et laudabunt in monte Sion, &c.-Jerem. xxxi, 10, 11, et 12.

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