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de pueblo de Dios: siempre se hallará en este pueblo la viña de Dios, la heredad de Dios, la iglesia de Dios: por consiguiente, siempre se hallará este pueblo poseido de Dios, no obstante su iniquidad, y los terribles castigos que sufrió por ella. De otra suerte pudiera decirse, que ea algun tiempo faltó del mundo la iglesia de Dios: pues no es otra cosa poseer Dios un pueblo", que ser este pueblo la iglesia de Dios. Este inconveniente no pequeño, cesó enteramente 40 años despues de la muerte del Mesías. Ya en este tiempo se habia Dios preparado por la predicacion del evangelio, y por la efusion abundante de su divino Espíritu, otro pueblo nuevo, que se recogía en gran prisa de entre las gentes: ya tenia en él bien asegurada su Iglesia, y por usar de la similitud admirable del Apóstol *, ya habia Dios ingerido en aquel mismo olivo, cuyas ramas propias se iban á cortar, otras ramas de oleastro silvestre, las cuales participando de la virtud de la raiz, y gozando plenamente de todo el jugo nutricio, debian dar escelcntes frutos, como ciertamente los han dado, aunque no tantos como se debia esperar. Con esto se podian ya cortar sin inconveniente alguno las ramas propias del olivo, y en efecto así sucedió, segun que estaba escrito: y desde entonces (y solamente desde entónces) toda la descendencia del justo Abrahán dejó de ser pueblo de Dios, y Dios lo dejó de poseer en calidad de pueblo suyo, ó heredad suya, ó iglesia suya, &c.

109. De modo que desde Abrahán hasta el dia de hoy, es imposible señalar otra época, en que Dios dejase de poseer á Israél (en todo, ó en parte), y en que Israél dejase de ser pueblo de Dios, sino solamente despues de la muerte del Mesías. De aquí se sigue una consecuencia legítima y justa: luego la promesa que hace Dios de sacar segunda vez su mano omnipotente, como la sacó la primera vez en Egipto, para poseer el residuo de Israél, que en aquel dia quedáre entre todas las naciones, y en todas las cua

* Ad Rom. xi, 17

tro plagas de la tierra, es una promesa que hasta aora no se ha veriñcado: si hasta aora no se ha verificado luego debe haber otro tiempo en que se verifique. ¿ Cuando? Cuando estienda el Señor su mano segunda vez, para poseer el resto de su pueblo que quedará de los Asirios, y de Egipto... y de las islas del mar.

110. Esta posesion, ó esta posesion por segunda vez, es toda la esperanza y el consuelo único de los miserables Judios; y aunque las ideas que sobre esto tienen, son ciertamente groseras y aun absurdas, conformes al estado de ceguedad y de ignorancia estrema, en que actualmente se hallan segun las Escrituras ; mas podian los doctores cristianos corregirles estas ideas, y darles otras mas justas y

'mas conformes á sus Escrituras, sin negarles la sustancia misma, con tanta dureza y con tan poca razon.

111. A todo esto se debe añadir, lo que añade inmediatamente la profecía, diciendo, que en este mismo dia de que habla, elevará el Señor cierta señal (ó real, ó metafórica) no ciertamente en favor de las naciones, como se tira á suponer ó insinuar con gran disimulo; sino contra las naciones mismas*, y con esta señal congregará los prófugos de Israél, y los dispersos de Judá, de todas las cuatro plagas de la tierra +.

SE CONFIRMA TODO LO DICHO CON OTROS LUGARES DE LOS PROFETAS.

PÁRRAFO III.

112. Hasta aquí hemos considerado solamente una parte del capítulo xi de Isaías. Quedan fuera de este lugar otros innumerables en casi todos los Profetas, no menos claros y espresos en el asunto. Mas porque el considerarlos todos ó muchos de ellos, sería un trabajo molestísimo, sin especial utilidad, debemos contentarnos con producir y exa

* In nationes — Isai. xi, 12.

t Et levabit signum in nationes, et congregabit profugos Israel et dispersos Juda colliget a cuatuor plagia teme. — Id. ib.

minar algunos pocos; haciendo sobre ellos y sobre todos los demas en general esta simple y brevísima reflexion. Es cierto é innegable que en la Escritura divina se halla una promesa de Dios, repetida y confirmada de varios modos en los mas de los Profetas, la cual promesa habla espresa y nominadamcnte con todo el residuo de los hijos de Israél, cuando estos sean recogidos de todas las naciones, plantados de nuevo en la tierra de sus padres, bañados del Espíritu de Dios, lavados con esta agua limpia de todas sus pecados, iluminados, santificados, &c.; y todo esto, no bajo del antiguo Testamento, sino debajo del otro nuevo y sempiterno: palabras y espresiones todas de que usan los profetas de Dios. La promesa de que hablo, se halla no solamente en esta sustancia, sino tambien en estas formales palabras.

113. En aquel dia, en aquel tiempo, yo seré vuestro Dios, y vosotros sereis mi pueblo.

114. Por sí acaso esto se dudáre, ved aquí algunos pocos ejemplares mirándolos juntos y de cerca, los podrémos considerar mejor.

115. Jeremías: Y pondré mis ojos sobre ellos para aplacarme, y los volveré á traer á esta tierra; y los edi' ficaré, y no los destruiré: y los plantaré, y no los arrancaré. Y les daré corazon para que sepan, que yo soy el Señor; y serán mi pueblo, y yo les seré su Dios: porque se convertirán á de todo su corazon*.

116. Del mismo: Y vosotros me sereis mi pueblo, y yo seré vuestro Diosf. El tiempo en que esto sucederá luego lo esplica el Profeta, diciendo: en lo último de los dios entendereis estas cosas %. En aquel tiempo, dice el

• Et ponam oculos meos super eos ad placandum, et reducam eos in terram hanc: et aedificabo eos, et non destruam: et plantabo eos, et non evellam. Et dabo eis cor ut sciant me, quia ego Suri Dominus: et erunt mihi in populum, et ego ero eis iu Deum: quia revertentur ad me in toto corde suo. — Jerem. xxiv, 6,7

t Et eritis mihi in populum, et ego ero vobis in Deum. — Jerem. xxx, 22.

í In novissimo dierum intelligetis ea,—Jerem. xxx, 24. TOMO II. G

'Señor: Seré el Dios de todas las parentelas de Israél y ellas serán mi pueblo *.

117. Baruch: Y asentaré con ellos otra alianza sempiterna, para que yo les sea á ellos Dios, y ellos á me sean pueblo; y no removeré jamas á mi pueblo, á los Aijos de Israél, de la tierra que les di f.

118. Este testo clama á voces pidiendo una atencion particular.

Ezequiel: Esto dice el Señor Dios: Yo os congregade los pueblos, y os reuniré de las tierras, en que habeis sido dispersos, y os daré la tierra de Israél... Y les daré un solo corazon, y un espíritu nuevo pondré en sus entrañas; y quitaré de la carne de ellos el corazon de piedra, y les daré corazon de carne: Para que anden en mis mandamientos, y guarden mis juicios, y los cumplan; y á me sean pueblo, y yo les sea á ellos Dios ;£.

119. Del mismo: Y sabrán que yo soy el Señor, cuando quebrantáre las cadenas del yugo de ellos, y los libráre de la mano de los que los dominan. Y no serán mas espuestos á la presa de las gentes, ni serán devorados de las bestias de la tierra ,. sino que morarán confiados sin ningun espanto... Y sabrán que yo el Señor seré su Dios con ellos, y ellos casa de Israél serán mi pueblo: dice el Señor Dios^.

* In tempore illo, dicít Dominus: Ero Deus universis cognationibus Israel, et ípsi erunt mihi in popnlum.—Jerem. xxxi, 1.

t Et statuam illis testamentura alterum sempiternum, ut sim illis in Deum, et ipsi erunt mihi in populum: et non movebo ampliüs populum meum, filios Israel, á terra quilin dedi illis.—Baruch ii, 25.

J Haec dicit Dominus Deus: Congregabo vos de populis, et adunabor de tenis, in quibus dispersi estis, daboque vobis humum Israel... Et dabo eis cor unum, et spiritum novum tribuam in visceribus eorum: et auferam cor lapideum de carne eorum, et dabo eis cor carneum: Ut in praeceptis racis ambulent, et judicia mea custodiant, faciantque ea: et sint mihi in populum, et ego sim eis in Deum.— Ezeq.xi, 17, 19, 20.

§ Et scient quia ego Dominus, cum contrivero catenas jugi eorum, et eruero eos de manu imperantium sibi. Et non erunt ultra in rapinam in gentibus, neque bestiae terrae devorabunt eos: sed ha

120. Del mismo: Por cuanto os sacaré de entre las gentes, y os recojeré de todas las tierras, y os conduciré á vuestra tierra. Y derramaré sobre vosotros agua pura, y os purificareis de todas vuestras inmundicias... Y morareis en la tierra, que di á vuestros padres: y sereis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios*.

121. Del mismo: He aquí yo tomaré á los hijos de Israél de en medio de las naciones, a donde fueron: y los recogeré de todas partes, y los conduciré á su tierra. Y ios haré una nacion sola en la tierra en los montes de Israél, y será solo un rey que los mande á todos:... y ellos serán mi pueblo, y yo les seré su Dios. Y mi siervo David será rey sobre ellos f.

122. Zacarías. He aquí yo salvaré á mi pueblo de las tierras del Oriente, y de las tierras del Occidente. Y los conduciré, y morarán en medio de Jerusalén: y serán mi pueblo, y yo les seré su Dios en verdad y enjusticia%.

123. Seria bien observar aquí de paso, que Zacarías profetizó despues de la vuelta de Babilonia; como tambien, los que volvieron de Babilonia, volvieron de las tierras del Oriente, mas no de las tierras del Occidente.

bitabunt coufidenter absque ullo terrore... Et scient quia egoDominus Deus eorum cuin eis, et ipsi populas meus domas Israel: ait Dominas Deus. — Ezeq. xxxiv, 27, 28, 30.

* Tollam quippe vos de gentibus, et cangregabo vos de unjversis tenis, et adducam vos ín terram vestram. Et efFundam super vos aquam mundam, et mundabimini ab omnibus inqumamentis vestris... Et habitabitis in terra, quam dedi patribus vestris: et eritis mihi iu populum, et ego ero vobis in Deum. — Ezeq. xxxvi, 24, 25, 28.

t Ecce ego assumam filios Israel de medio nationum, ad quas abierunt: et congregabo eos undique, et adducam eos ad humum suam. Et faciam eos in gentem unam in terra in montibus Israel, et rex unus erit omnibus imperans... et erunt mihi populus, et ego ero eis Deus. Et servus meus David rex super eos.— Ezeq. xxxvii, 21, 22, 23, 24.

\ Haec .dicit Dominas exercituum: Ecce ego salvabo populum nieura de terra Orientis, et de terra Occasús solis. Et adducam eos, «t habitabunt in medio Jerusalem: et erunt mihi in populum, et *jfO ero eis in Deum in veritate, et in juetitia.— Zacur. viü, 7, 8,

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