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y doctísimos, no por eso la creemos digna de especial atencion, sino, cuando mas, digna de alguna especial admiracion, de ver, que unos hombres tan grandes hayan producido en este asunto particular unos frutos tan pequeños. Mas esta misma admiracion, lejos de hacernos perder un punto de la estimacion y respeto, debido por tantos títulos á estos grandes sábios, nos conduce por el contrario á estimarlos mas; teniendo por cierto, que no entraron en esta

idea, sino despues que ya no pudieron tolerar la esplicacion verdaderamente ininteligible de los otros autores literales. Esta sola reflexion hace toda su apología. Nos queda, pues, el exámen un poco mas prolijo de la principal opinion, que corre, casi como única entre los que buscan la verdad en el sentido literal.

ESPLICACION DE LA PROFECIA SEGUN LOS AUTORES LI.

TERALES.

PARRAFO II.

5. La Iglesia cristiana presente, cuando lleguen los tiempos críticos y terribles de la persecucion del Anticristo, nos dicen los autores literales, es todo el misterio, ó misterios que contiene el capítulo xii del Apocalipsis. Represéntase la Iglesia en aquellos tiempos como una señal ó prodigio grande, bajo la semejanza de una muger vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y coronada de doce estrellas. Por estas figuras tan magníficas, lo que se nos dice es, que Jesucristo, sol de justicia, segun sus promesas infalibles, vestirá entonces á su Iglesia y la iluminará con sus res. plandores, del mismo modo que la ha vestido é iluminado hasta la presente; pues él mismo dijo antes de partirse : mirad que yo estoy con vosotros todos los dias hasta la consumacion del siglo*. Por consiguiente, digo yo, el vestido del sol no se debe mirar como una gala nueva y estraordinaria, que se dará á la Iglesia en los tiempos del Anticristo, sino como su vestido ordinario, propio y natural. La corona de doce estrellas es símbolo de los doce apóstoles, que son sus maestros y doctores. La luna bajo sus pies, quiere decir, que la Iglesia despreciará entonces con un soberano desprecio todas las cosas corruptibles y mudables, ó toda la gloria vana del mundo, simbolizada por la luna. Tal vez se hablára con mayor propiedad, si se dijese, que la Iglesia en aquellos tiempos deberá despreciar todas estas cosas, como lo debe aora segun su vocacion y profesion. Permitiendo no obstante todo esto (pues los evangelios y otras Escrituras nos anuncian todo lo contrario) la acomodacion hasta aquí es de algun modo tolerable, si aquí mismo se concluye toda la profecía con todos sus misterios; mas el trabajo es, que aora solo empieza.

* Ecce ego vobiscum sum omnibus diebus usque ad consummationem sæculi. - Mat. xxviii, 20.

6. Esta muger (prosigue el testo sagrado) estaba preñada, y como ya se acercaba la hora del parto, padecia grandes congojas, angustias y dolores, que se manifiestan bien en las voces y clamores que daba*. ¿Qué quiere decir esto? Lo que quiere decir, segun la esplicacion, es, que la Iglesia cristiana, la cual en los tiempos de paz pare sus hijos sin dolor, sin incomodidad, sin embarazo, los parira con gran dificultad en los tiempos borrascosos y terribles del Anticristo... Si se muda la palabra Anticristo en la palabra Diocleciano, y al futuro se añade pretérito, esto mismo es lo que añade la primera opinion, y tal vez con menor violencia. Pasemos adelante. Fué vista otra senal en el cielo: y he aquí un grande dragon. Estando la muger en estas angustias, apareció por otra parte el cielo otra señal, no menos digna de admiracion : es á saber, un dragon de color rojo con siete cabezas y diez cuernos, cuya cola traia la tercera parte de las estrellas del cielo, arrojándolas á la tierra; lo cual ejecutado, el dragon se puso luego delante de la muger, esperando la hora del parto para devorar el fruto de su vientre. Lo que esto significa, es, que el dragon infernal, ó Satanás con siete cabezas y diez ouernos; esto es, revestido del mismo Anticristo (que así se describe en el capítulo siguiente) oyendo los clamores de la muger, ó conociendo bien las grandes tribulaciones en que se halla la Iglesia, procurará aprovecharse de tan bella ocasion, para afligirla mas, ó acabar con ella del todo, devorándole el hijo que está para parir; esto es, los hijos que pariere. Pero Dios, que no puede olvidarse de su Iglesia, le enviará muy á proposito al arcanjel S. Miguel, con todos los egércitos del cielo, para que la defiendan del dragon y del Anticristo. Al punto se trabará una gran batalla entre S. Miguel y el dragon, y entre los ángeles del uno y del otro, y quedando el dragon vencido y auyentado con todos sus ángeles, la muger ó la Iglesia parirá ya sus bijos con menos trabajo, sin tan grandes contradicciones: y parió un hijo varon ; y estos hijos que la Iglesia parirá en aquellos tiempos, serán tan másculos, ó tan varoniles, que aun acabados de nacer, se opondrán al Anticristo, y le resistirán con valor, por lo cual merecerán ser arrebatados al trono de Dios: esto es, al cielo por medio del martirio: y su hijo fué arrebatado para Dios, y para su trono. Aora: de este parto ó de este hijo másculo se dice, que él es quien ha de regir ó gobernar todas las gentes con vara de hierro. ¿Cuando será esto? Será verosimilmente el dia del juicio, en el valle de Josafat. Prosigámos.

* Et in utero habens, clamabat parturiens, et cruciabatur ut pariat. - Apoc. xii, 2.

7. Cuando el dragon se vió vencido y arrojado á la tierra con todos sus ángeles, cuando supo que la muger habia parido felizmente y el hijo habia volado al trono de Dios, dice el testo sagrado que convirtió toda su rabia y furor contra la madre, y la persiguió con todas sus fuerzas * A la muger se le dieron entonces dos álas de águila grande, para que volase al desierto al lugar que Dios le tenia preparado, donde será apacentada por un tiempo, y dos tiempos, y la mitad de un tiempo... ó mil doscientos y sesenta dias, que todo suena tres años y medio. Todo esto que aquí se anuncia (dice la esplicacion) se verificará cuando la Iglesia, perseguida cruelmente por el Anticristo y el dragon, se vea precisada á huir, y esconderse en los montes y desiertos mas solitarios: para cuyo efecto se le darán dos álas de águila grande (que unos entienden de un modo, otros de otro, y otros de ninguno, que parece el mejor partido). En este desierto y soledad estará la Iglesia mil doscientos y sesenta dias (que son puntualmente los dias que ha de durar la persecucion del Anticristo): sustentándola Dios milagrosamente en lo corporal, como sustentó á Elías, y á tantos otros anacoretas; y en lo espiritual por medio de sus pastores, &c. Quisiera proseguir, y concluir el resto de la profecía, segun la esplicacion; mas, para qué? ¿No basta esto solo para juzgar prudentemente de todo lo demás? A quien esto no bastare, puede facilmente instruirse por sí mismo, consultando á los intérpretes literales, que le parecieren mejor. Esta especie de libros son los primeros que se presentan á los curiosos en cualquier biblioteca.

* Et postquam vidit draco, quod projectus esset in terram, persequtus est mulierem, quæ peperit masculum. -- Apoc. xii, 13.

PARRAFO III.

REFLEXIONES SOBRE ESTA INTELIGENCIA.

PRIMERA. 8. Cuando decimos, ú oimos decir, que la verdadera Iglesia cristiana pare verdaderos hijos de Dios, lo que únicamente entendemos por esta locucion figurada, es, que la Iglesia activa, que es en propiedad nuestra madre, habiendo admitido benignamente, y recibido dentro de su espaciosísimo seno algunos infieles, que piden este beneficio, los instruye primero plenamente en los misterios que deben creer, y en las leyes que deben observar. Todo el tiempo que dura esta instruccion, se dice con propiedad, que están estos como en el vientre de la madre; la cual, como dice S. Agastin, cria á sus hijos con oportunos alimentos, y los lleva alegre en su vientre, hasta que llega el momento de darlos á luz*. Este dia de parto no es otro que el dia del bautismo: despues del cual, la misma iglesia los reconoce por hijos suyos, como que ya son hijos de Dios por la regeneracion en espíritu, &c.

* ...Congruis alimentis eos quos portat pascit in utero, et ad diem partus sui lætos læta perducit. - Div. August. de sem. ad Cathecu

menos.

9. Esto supuesto, discurrámos así. Si la muger vestida del sol es la Iglesia en los tiempos del Anticristo, lo que se anuncia por aquellas palabras: Y estando en cinta, clamaba con dolores de parto, y sufria dolores por parir, es esto solamente : que la Iglesia en aquellos tiempos tendrá grandes embarazos, dificultades y contradicciones para instruir, y mucho mas para bautizar a los catecumenos (y si se quiere tambien para bautizar á los párvulos de las mugeres cristianas); y no obstante estas dificultades, al fin los parirá para Cristo, ó los bautizará : parió un hijo varon, esto es, sus hijos: por consiguiente, estos catecumenos serán los que espera el dragon para devorarlos luego al punto que sean bautizados: el dragon se paró delante de la muger, á fin de tragarse al hijo, luego que ella lo hubiese parido. Estos catecumenos serán los que acabados de nacer ó de ser bautizados, serán arrebatados al trono de Dios, como dice la esplicacion, por medio del martirio. Estos catecumenos serán los que han de regir todas las gentes con vara de hierro *. ¿No veis, señor, aun desde el principio, la impropiedad y oscuridad estrema? ¿Y todos los otros bijos de la misma madre? ¿Digo los hijos mayores que ya eran nacidos y adultos antes del Anticristo? ¿Estos no tendrán parte en los bienes tan grandes que se anuncian al hijo menor? ¿Estos no volarán al trono de Dios por medio del martirio? ¿Estos no regirán las gentes con vara de hierro ?

SEGUNDA REFLEXION. 10. Acaso se dirá (y así se dice en la realidad, ó se supone) que los hijos mayores, ó una gran parte de ellos saldrán huyendo con la madre, ó con el cuerpo de los pastores; dejando por consiguiente entre las llamas de la persecucion á los hijos párvulos, acabados de nacer. A lo menos es

* Et peperit filium masculum, qui recturus erat omnes gentes in virga ferrea. - Apoc. xii, 5.

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