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y naciones de la tierra, ni salieron todos sin quedar alguno, ni salieron ios hijos de Israél, ellos, y juntamente los hijos de Judá, ni salieron para vivir en quietud y seguridad en la tierra prometida á sus padres, ni salieron, en suma, para no ser otra vez movidos y desterrados de aquella tierra: cosas todas anunciadas y repetidas de mil maneras en toda la Escritura. Luego lo que entónces no sucedió, deberá suceder algun dia así como está escrito, sin que le falte ni un punto, ni un tilde, sin que todo sea cumplido*.

APENDICE.

410. Las cosas que acabamos de observar en este fenómeno forman en sustancia la dificultad mas grave de todas cuantas han opuesto y oponen hasta aora los Judios, á los que les hablan de la venida del Mesias. Despues que se ven rodeados y atacados por todas partes con sus mismas escrituras; despues que ya no hallan que responder a los argumentos clarísimos y eficacísimos que les hacen los doctores cristianos; despues que se ven convencidos y concluidos con suma evidencia; se acojen, al fin á aquella ultima fortaleza, que sin razon han tenido en todos tiempos por inespugnable: se acojen, quiero decir, á las profecías. Su modo de discurrir, reducido á cuatro palabras, es este. Las profecías (digan lo que dijereu los Cristianos é intérpretes, y acomoden como mejor les pareciere) las profecías es cierto que no se han cumplido; luego el Mesías no ha venido. El antecedente lo prueban, mostrando una por una (con grande y molestísima prolijidad) no solamente aquellas pocas, que nosotros hemos observado, sino otras muchas mas que hemos omitido. La consecuencia la deducen á su parecer clarísimamente de las mismas profecías; pues entre estas es fácil notar, que unas anuncian espresamente, otras suponen evidentemente, que toda vision y profecía se habrá ya cumplido cuando venga el Mesías, ó se

* Iota unum, aut unus apex ... donee omnia fiant.—Math. T, 18.

I

acabará de cumplir plena y perfectamente en su venida. Basta leer el cap. ix de Daniel, en donde se hallan juntas, y unidas, y como inseparables estas dos cosas entre otras: á saber: el cumplimiento pleno y perfecto de toda profecía y vision, y la uncion del Santo de los santos*. Conque si el Mesías ha venido, deberá ya haber sucedido la uncion del Santo de los santos. Si esta ha sucedido deberá ya haberse cumplido plena y perfectamente toda vision y profecía. Esto último es evidentemente falso: luego tambien lo primero, pues no hay mas razon para lo uno, que para lo otro: luego el unjido ó Cristo del Señor no ha venido, &c.

411. Este argumento de los doctores judios es el único entre todos, á que no han podido responder hasta aora los doctores cristianos, á lo menos de un modo perceptible, capaz de contentar y satisfacer á quien desea la verdad, y solo en ella puede reposar. En todo lo demás tengo por cierto é indubitable, que convencen evidentemente á los doctores judios, los confunden y los hacen enmudecer: y esto con tanta eficacia y evidencia, que algunos Rabinos mas modernos (y sin duda mas doctos y sincéros que los antiguos) se han visto precisados á decir en fuerza de los argumentos, que el Mesías debia haber venido muchos siglos ba, segun las Escrituras; mas que ha dilatado su venida por los pecados de su pueblo. Otros todavía mas doctos y mas sincéros han dicho (y parece que en esto han dicho la pura verdad sin entenderla) que el Mesías ya vino; pero que está oculto por la misma razon: esto es, por los pecados de su pueblo *.

412. Mas aunque en todo lo demas convencen los doctores cristianos, y confunden á los judios; en el punto particular que aora tratámos, parece cierto que no han hecho otra cosa, segun su sistema, que hablar en tono decisivo, ponderar, suponer mucho, y al fin dejar intacta la di

* Et impleatur visio, et prophetia, etungatur Sanctus aanctorum. — Dan. ix, 24.

t Pinainonti.

ficnltad, ó por mejor decir, dejarla mas visible y mas indiso-
luble. Ved aquí toda la respuesta, y toda la solucion de la
gravísima dificultad. Lo primero: saludan á los doctores
judios con la salutacion acostumbrada, llamándolos groseros
y carnales, pues se han imaginado que las profecías dictadas
por el Espíritu Santo, se habían de cumplir así como sue-
nan, ó segun su modo grosero de entender (en esto último
no dejan de tener razon, y gran razon). Lo segunda: les
añaden, que han entendido las Escrituras segun la letra
que mata, y no segun el espíritu que vivifica * (lo cual
tambien puede ser verdad, y lo es en gran parte; mas en
su verdadero sentido). Lo tercero: les enseñan, como si
fueran capaces, de admitir, ó de entender una doctrina
tan estraña, y tan repugnante al sentido comun, que las
profecías se deben entender, no como suenan, ó segun el
sentido que aparece; pues en este sentido, añaden, sería
necesario admitir en Dios manos, pies, ojos y oídos mate-
riales; todo lo cual se lee frecuentemente en las profecías:
sino que se deben entender solamente en aquel sentido
verdadero en que Dios habló. ¿ Cual es este sentido ver-
dadero 1 Es, dicen, el sentido espiritual y figurado. Y en
este verdadero sentido se han verificado ya en la Iglesia
presente casi todas aquellas profecías, que no pudieron
verificarse, ni tener lugar en los Judios; esceptuando algu-
nas pocas, cuyo cumplimiento perfecto se reserva para el
fin del mundo, cuando vuelva el Señor del cielo á la tierra
á juzgar á los vivos y á los muertos: esto es, á todo en-
tero el linage humano, que lo espera en el gran valle de
Josafat, ya muerto y resucitado, &c. ¡Y no hay mas
respuesta que esta, ni mas solucion de una tan grave difi-
cultad l No, amigo, no hay mas, segun todo lo que yo he
podido averiguar. No por eso niego la posibilidad absoluta
de alguna solucion mas probable ó perceptible; mas en
el sistema ordinario no comprendo como pueda ser.
413. ¡ O verdaderamente pobres é infelices Judios! Por

t Juxti litteram occidentem, et non iuxta spiritu mificantem. — Vtde ep. 2 ad Cor. iii, 6.

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todas partes os sigue y acompaña el reato de vuestros delitos, y la justa indignacion de vuestro Dios. ¡ O sistema no menos funesto y perjudicial para vosotros, que el que abrazaron imprudentemente vuestros doctores! Aquel os hizo desconocer, reprobar y crucificar á la esperanza de Israél, y os redujo por buena consecuencia al estado miserable en que os halláis tantos siglos ba, anunciado clarísimamente en vuestras profecías: y este otro sistema en que os quieren hacer entrar con una violencia tan manifiesta, os ba cegado mucho mas. Al sistema de vuestros doctores es evidente que les faltó la mitad de las profecías, ó la mitad del Mesías mismo; y á este segundo sistema es no menos evidente, que le falta la otra mitad. Una y otra falta ha recaído sobre vosotros, y ha completado vuestra infelicidad. ¡ O si fuese posible unir entre sí estas dos mitades, segun las Escrituras! Con esto solo parece que estaba todo remediado por una y otra parte. No era menester otra cosa, así para el verdadero y sólido bien de las gentes cristianas, como para remedio de los infelices Jndios; pero ahí está la dificultad, este es el trabajo. Si se uniesen bien estas dos mitades, podrá decirse ¿ como pudieran cumplirse las profecías! ¿ Como pudiera cumplirse todo lo que se lee en contra de los Judios, y en favor de las gentes que ocuparon su puesto í ¿ Como pudiera cumplirse asimismo lo que se lee, para otro tiempo en contra de las gentes y en favor de los Judios? Conque los segundos se hicieran cargo de las circunstancias que habian de acompañar la primera venida del Mesías, segun las Escrituras, y por consiguiente la creyeran; y los primeros que creen la primera ya cumplida, y esperan la segunda venida del Mesías es gloria y magestad, hagan reflexion sobre tantas profecías, que hablan manifiestamente de esta, y no de la primera, y por tanto entónces solo tendrán su entero cumplimiento.

FENÓMENO VIII.

LA SEÑAL GRANDE, O LA MUGER VESTIDA DEL SOL.

APOCALIPSIS CAP. XII.

1. Apareció en el cielo una grande señal: una muger cubierta del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas: Y estando en cinta, clamaba con dolores de parto, y sufría dolores por parir. Y fué vista otra señal en cielo: y aquí un grande dragon bermejo, que tenia siete cabezas, y diez cuernos: y en sus cabezas siete diademas: Y la cola de él arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las hizo caer sobre la tierra: y el dragon se paró delante de la muger, que estaba de parto: á fin de tragarse al hijo, luego que ella le hubiese parido. Y parió un hijo varon, que habia de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios, y para su trono: Y la muger huyó al desierto, en donde tenia un lugar aparejado de Dios, para que allí la alimentasen mil doscientos y sesenta dias. Y hubo una grande batalla en el cielo: Miguel y sus angeles lidiaban con el dragon, y lidiaba el dragon y sus angeles: Y no prevalecieron estos, y nunca mas fué hallado su lugar en el cielo. Y fué lotizado fuera aquel grande dragon, aquella antigua serpiente, que se llama diablo y Satanás, que engaña á todo el mundo: y fué arrojado en tierra, y sus angeles fueron lanzados con él. Y una grande voz en el cielo, que decía: Aora se ha cumplido la salud, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo: porque es ya derribado el acusador de nuestros hermanos, que los [acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por

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